El mismo caballo

Quizá la locura de Friedrich Nietzsche no se haya desbocado solo a causa de la muerte del caballo de Turín. Hay una influencia ineludible de Don Fiodor Dostoievski, que relató, tiempo antes, una escena similar en la San Petersburgo de Crimen y Castigo. El espanto vivido por Raskolnikov puede haber resonado hasta el infinito en la cabeza de Nietzsche como una alegoría continua, ineludible. Creo que su razón se afectó para siempre al descubrir, con horror, que aquel caballo era el mismo, y que la crueldad humana lo estaba condenando, por segunda vez, a un sufrimiento inconcebible.